Inteligencia Ambiental (AmI), como reconoce el grupo de asesores en tecnologías de la información ISTAG en su visión de la sociedad de la información, tiene como objetivo la búsqueda del bienestar para el ciudadano y conseguir una nueva relación más amigable, racional, productiva, sostenible y segura del individuo con su entorno.
La Inteligencia Ambiental aplicada a aspectos cotidianos y cercanos a las personas es una realidad que avanza día a día. Este concepto "sugerente, futurista, interconectado y que habla de entornos inteligentes" define los nuevos escenarios tecnológicos, caracterizados, básicamente, por la existencia de entornos digitales, dotados de dispositivos sensibles a la presencia de las personas y que reaccionarán ante ellas, adaptándose a sus necesidades, costumbres o emociones.
El desarrollo tecnológico ha traído a nuestra realidad lo que hace pocos años era tema de ciencia ficción. Ropa inteligente con sensores que monitorizan nuestras señales corporales, lugares como el hogar, oficina o centros de ocio que conocerán nuestros gustos y preferencias nada más entrar en ellos, dispositivos que ayudarán a personas con algún tipo de discapacidad, sistemas para la práctica del ejercicio físico sin salir de casa, o soluciones tecnológicas para la gestión de pacientes, son algunas de las aplicaciones de los sistemas de Inteligencia Ambiental, que tratarán de crear una nueva relación del individuo con su entorno.
La convergencia de computación ubicua, incrustada en objetos cotidianos, comunicación ubicua, "Context Awareness", interfaces naturales (Interacción embebida), sensores, agentes inteligentes, etc., va a conformar los entornos inteligentes, que nos rodearán y que amplificarán nuestras capacidades cognitivas.
Los elementos que compondrán este nuevo ambiente aprenderán de las necesidades de las personas y luego las anticiparán. Crearán un ambiente inteligente, a nuestra disposición. La Inteligencia Ambiental será invisible, personalizable, adaptativa y anticipatoria respecto de nosotros mismos, centrada en la persona.
Un usuario llega a un centro comercial, y de manera automática se le ofrecen servicios acorde a sus gustos y características. De igual manera al llegar a su hogar, las condiciones de luz, temperatura, etc., se adaptarán a sus preferencias y en función de la presencia o no de otras personas. La radio se endencerá y activará su dial favorito. Todo el entorno que le rodea está personalizado y se adapta a las necesidades de cada persona. Estamos ante los llamados "ambientes inteligentes", una de las grandes apuestas tecnológicas para el futuro que modificará nuestro entorno más próximo a todos los niveles.
Podemos afirmar entonces que la Inteligencia Ambiental es más que una tecnología de tecnologías, es una visión, implica un nuevo escenario de futuro tecnológico.